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Con el comunismo y Rusia, en el corazón
7/8/1998 - El Mundo - OPINION
PEDRO G. CUARTANGO
OBITUARIO. TEODOR ZHIVKOV
Sólo Stalin, con casi cuatro décadas en el poder, superó a Teodor Zhivkov, el dirigente comunista que rigió los destinos de Bulgaria durante 35 años. Zhivkov, que murió anteayer de un derrame cerebral en Sofía, había sobrevivido a los vaivenes del socialismo real en los años 60 y 70, en los que había acumulado más cargos que ningún otro líder comunista.

Zhivkov fue nombrado secretario del Partido Comunista Búlgaro (PCB) en marzo de 1954, con los restos de Stalin todavía calientes. Su antecesor, Vulko Chervenkov, había desatado una feroz represión contra los disidentes del régimen y la oposición democrática que había luchado contra la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Zhivkov accede al poder merced a los nuevos aires que soplan en Moscú y al sólido apoyo de Krushchov, que no veía con buenos ojos el exceso de celo del estalinista Chervenkov. Desde ese momento hasta la perestroika de Gorbachov, Zhivkov fue un incondicional aliado del régimen soviético y un hombre de confianza de Krushchov y de Breznev, con los que compartía su mentalidad aparatista.

El secretario del PCB, de origen eslavo, había nacido en Sofia y había sido educado en la cultura ortodoxa. Tenía fuertes prejuicios, como la mayoría de sus compatriotas, contra la islamizada minoría turca, residuo de cinco siglos de dominación del Imperio Otomano. Ello explica su admiración hacia la URSS y el paneslavismo de la política búlgara.

Zhivkov comprendió, sin embargo, que el éxito del comunismo en Bulgaria tenía que ir ligado a un aumento del nivel de vida y a una política económica centrada en el desarrollo de la agricultura y los bienes de consumo y no en la producción militar. Su acierto permitió que su país fuera uno de los más florecientes del bloque comunista a principios de la década de los 70, en contraste con la penuria de su vecino Rumania.

El líder búlgaro, cuyos retratos jalonaban las avenidas de las principales localidades, había estudiado artes gráficas y derecho. Con poco más de 20 años, ingresó en el Konsomol, las juventudes comunistas, y, durante la guerra, formó parte activa de la resistencia. En 1945, fue nombrado jefe de la Milicia Popular, que se distinguió por la represión de los antiguos colaboracionistas con los nazis.

Siendo ya secretario del partido, asumió en 1962 el cargo de primer ministro tras un tenso debate ideológico que se saldó con la destitución de Anton Yugof, su principal rival. En 1971, fue promovido a presidente de la nación, un cargo que ocupará hasta su caída en desgracia en 1989.

1965 fue un año clave en la vida de Zhivkov, que pudo evitar un golpe de Estado gracias a la advertencia del KGB, que le avisó a tiempo. Poco después, se enfrenta a Mijail Suslov, ideólogo soviético, que le había pedido que renunciara a uno de sus puestos como jefe del partido y del Gobierno.

Zhivkov gobernó con mano férrea sin sobresaltos hasta mediados de los años 80. El nacimiento de la preustroistvo, la versión búlgara de la perestroika, cogió por sorpresa al todavía presidente, que se negó a aplicar las directrices aprobadas en la Asamblea Nacional. Fue depuesto de todos sus cargos el 11 de noviembre de 1989 y, poco después, expulsado del PCB. El sucesor de Dimitrov, el hombre que siempre había confiado en Moscú y que, durante 35 años, había hecho temblar a sus colaboradores con un gesto era no sólo estigmatizado políticamente sino procesado por el Tribunal Supremo.

La última humillación fue la condena a siete años de cárcel por malversación y por represión de la minoría turca en 1992. Tras soportar los insultos del público en el juicio, tuvo que ingresar en prisión, donde permaneció varios meses. Fue indultado por problemas de salud. A la salida de su confinamiento, publicó un alegato contra la destrucción del régimen comunista y se rumoreó incluso que quería presentarse a las elecciones. El héroe, condecorado con la orden de Lenin, ha muerto como un villano en un país que reniega hoy de su pasado comunista.

Theodor Zhivkov, ex secretario del Partido Comunista Búlgaro, murió anteayer en Sofía a los 86 años de edad. d
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